niño dinamico

Unas de las costumbres que persistió por muchos años en mi pueblo fue los fruteros, consistía en un envase o botella de vidrio que se usaban en los negocios, donde se recopilaban granos que podían ser de maíz, carota o arbejas, la intención era que cada vez que los muchachos y muchachas del pueblo compraran, ellos iban depositando granitos en estas botellas para después de cierto tiempo contarlos y cambiarlos por confites, esta era una forma para estimularlos para que compraran en su negocio.

Estas botellas o fruteros se amarraban con una cabuya, y la dejaban colgando de un clavito en el borde de las tablas de estantes o demostradores de mercancía, allí poco a poco se iban depositando los granitos de manera que uno pudiese ver, cuando el pulpero vaciaba los granitos en el frutero. En el negocio de mi papa en la joya, recuerdo que había varios fruteros identificados con su respectivo nombre allí aparecían los nombres de los hijos de Dominga Bravo, Enrique, Nelvia, Nelly, también Gregorio Cordero, Carlos Palma, José Ramón el hijo de Leovigildo Palma y otros mas.

La cantidad de granos que le echaban a la botella dependía a la compra que hiciera, si comprabas poco te echaban un granito, hasta un máximo de cinco granos por compra, cuando el frutero estaba lleno o también cuando uno lo requería, le pedía al pulpero que le contara las frutas, por cada 20 granitos te daban medio o también podias cambiarlo por galletas o bambis.

Recuerdo que a veces hacíamos trampa a los negocios, la técnica que usábamos para aumentar la cantidad de granitos en los fruteros, consistía en ir a comprar con granos de maíz o caraotas en los bolsillos y cuando el bodeguero se descuidaba, empezábamos a lanzar los granos al frutero desde el mostrador, con suerte algunos caían en el frutero. Mas de una vez escuche a Nelly decirle a mi papa, ………Sr. Tista cuénteme las frutas.