Crónicas de Mitón (1992)
Por: Pedro Regulo Calderón.
La curva del beso, el paso obligado que ocasiono la muerte del profesor Portes y Núñez, hace 21 años, esta allí a escasos dos kilómetros del centro de la plaza, pasando por el polipodio y el frente del cementerio municipal, en la vía Mitón-Torococo. En efecto, es un saliente de peña, pronunciado y peligroso por carecer de defensas al lado de la pendiente.
El punto ha sido bautizado como la curva del beso. Así como suena, se anota y es una nota. Un sitio de nombre sexi, producto de la imaginación de los pobladores que supuestamente creen y se presta para el momentáneo o prolongado desahogo romántico de las parejas que alegremente van por el lugar y por la suposiciones de lo ocurrido hace 21 años, cuando en aparatoso vuelco de un Volkswagen con seis personas a bordo, dos perdieron la vida. El lamentable accidente del 28 de febrero de 1971 dio origen para que se esa manera quedara como la Curva del Beso. En realidad es posible que todo se deba al desconocimiento de la vía, al descuido de los conductores y al apurruñamiento de las parejas de paso por el panorámico lugar, que ya tiene nombre propio. Las dos personas muertas en el accidente fueron el profesor José María Portes y Pablo Antonio Núñez. Un altar de camino con dos cruces a la orilla de la vía carretera, queda como señal de recuerdo de estos valiosos ciudadanos. Los demás ocupantes, cuyos nombres no se dan, salvaron milagrosamente sus vidas.
A gatas y en la oscuridad de la noche, lograron salir del escabroso paraje. Cuenta Antonio Ramón Cáceres educador mitonense ya jubilado, que “aquello fue terrible, angustioso y muy lamentable”. En un escenario de 400 metros de profundidad ocurrieron los hechos. Aun hay restos del pequeño auto devorado por el tiempo, entre las piedras y el monte del peñasco. Naturalmente que hubo dos culpables muy peligrosos los enemigos de siempre: el licor y la velocidad. El conductor y acompañantes venían procedentes de Santa Ana. Había pernotando por varias horas en mitón y ya dispuestos a continuar la alegre marcha, tomaron rumbo a Torococo, a donde no llegaron. Portes era educador en el grupo escolar de Santa Ana. Estaba casado con la señora Esther Valera, hija del comerciante Juan Bta. Valera a quien apodamos “Sr. Tista” aquí en Mitón. Portes y Sra., tenían para la fecha un proceso de divorcio, causa que motivaba distanciamiento de la pareja. El profesor Portes fue recogido gravemente herido del fondo del barranco. La gente se movilizo inmediatamente al lugar, apenas tuvo conocimiento del accidente. Fue auxiliado por el Dr. Velázquez, doña Cantalicia Pichardo de Velázquez y otros, quienes viendo su gravedad, optaron por trasladarlo de urgencia a Trujillo. Había fallecido por el camino. Dicen testigos de este drama que Portes, solo pedía que lo salvaran. No quería morir. Estaba moribundo. Su cadáver fue velado en el grupo escolar “Estado Carabobo” de Trujillo, observándose la ausencia de familiares. Todos los gastos fueron asumidos por colegas del magisterio trujillano, producto de una colecta para el compañero fallecido. De esto han pasado 21 años. Dicen las malas lenguas, “que la viuda de Portes también educadora, caso a los pocos meses con un señor de apellido Andrade, dueño de terrenos en el municipio Carrillo, el cual también falleció inexplicablemente… pero de un infarto” ¡oh! Que mala suerte!.

Curva del beso.
Foto reciente de la “curva del beso” ubicada en el sector el zamuro de Mitón, se observa al final las cruces como señal del accidente donde falleció el profesor José María Portes y Pablo Antonio Núñez.