Aparecido.Este relato es conocido en mi pueblo desde hace mucho tiempo. Años atrás no existía la carretera  asfaltada que une en la actualidad el pueblo de Mitón con Torococo, solo existía un camino de tierra y piedras que pasaba por el frente del pequeño cementerio, camino hecho con la amplitud para pasó de bestias. Un día una señora del pueblo, decidió efectuar unas diligencias en Torococo, para tal propósito salio muy temprano en la mañana, sin embargo no fue hasta en la tardecita cuando pudo efectuar su caminata de regreso al pueblo, debido a un torrencial aguacero. Apurando el paso, sin acompañante y empezando a oscurecer, recorrió un largo trayecto, ya un poco cansada, decidió sentarse un rato en una gran piedra que se encontraba al lado del camino muy cerca de quebrada honda.

Pocos minutos pasaron, para que fuese alcanzada por un señor muy bien vestido, quien la saludo amistosamente y de una forma muy educada le ofreció su compañía, pues él también se dirigía al pueblo. Atravesaron el sector Mitimbis en una conversación muy animada, serian ya como las ocho de la noche cuando estaban muy cerca del pueblo, pasaban justamente frente al camposanto, la señora con un poco de temor le pregunta a su acompañante: — Disculpe paisano ¿usted no le tiene miedo a los muertos?, a lo que el señor le respondió muy seriamente: — no señora, ya no, “cuando estaba vivo si le temía”; instantes después frente a sus ojos, la figura de este hombre se desvaneció en el aire. Comentan que la señora jamás recupero el habla, en muy poco tiempo su cabello se lleno de canas, años después se fue del pueblo para el estado Lara, donde vivió hasta que falleció, pero nunca se recupero del trauma que le ocasiono este aparecido.