Cofres

Hablar de los entierros o botijas en mi pueblo, debe ir acompañado con el nombre de Casiano Olivares, personaje nacido en el sector cerró gordo, padre de varios hijos, todos con peculiares apodos o sobrenombres. Casiano conocido también por la destreza con una escardilla, pues no había jornalero que lo igualara, siempre iba adelante en los cortes; desyerbar una hacienda con fundamento y rapidez era su especialidad. Otras de las actividades que lo apasionaba era la de sacar botijas, actividad que realizaba con esmero, mucha paciencia, sin temor y algo muy importante conocía los secretos y ritos necesarios para enfrentar los peligros de dicha actividad. En los higuerones, sector donde nací, relatan la existencia de algunos entierros desde hace muchos años. Varios han sido los intentos para localizar estos tesoros escondidos, algunos con éxito, para otros solo ha sido un susto de una noche en estos largos caminos acompañados de soledad y un intenso frío.

Una noche mi hermano polo, se disponía a regresar a la casa ubicada en los higuerones, después de haberse tomado una “cervecitas” en el pueblo con sus amigos. Serian como las 11 de la noche, la claridad de la luz de los postes lo acompaño hasta el sector de la gloria, a partir de allí, el camino era oscuro. Metió mano en la faldiquera, saco su linterna de tres tacos y empezó su trayecto hacia la casa por un camino angosto con piedras dispersas. Como a 100 metros aproximadamente, era el primer trago amargo: pasar por el sanjón del “urí” también conocido como el sanjón del diablo. Solo con nombrarlo se le eriza a uno la piel, lo digo yo que lo he pasado “agilaito” paisano. Con una llovizna leve pero con intenciones de apretar; Polo aprieta el paso y pasando la curva del sanjón, la luz del foco se apaga; le da dos golpecito al foco para ver si la luz arranca de nuevo….y nada, — ¡hay mi madre! Exclamo, en dos zarpazos, y casi sin aliento llego a la casas mas cercanas del lugar, la de de los Perdomo y los Flores.

Respiro profundo, pues todavía faltaba camino por recorrer, bajó el camino resbaladizo que pasa entre dos haciendas con mucho cuidado, a oscuras como pudo llego a la curva del tinajero. Se disponía a sacudirse el rocío de los pantalones cuando a cierta distancia observa una claridad, se acerca y con mucha curiosidad observa una luz rojiza, que repetidamente sube a cierta altura y luego baja muy pausadamente al tronco de una mata de cocuiza. Planta que estaba sembrada al lado del camino viejo que comunica al sector de cerro gordo. Polo fijó la mirada al otro camino y se dio cuenta que estaba muy cerca de la casa, con un frío que se le metía por las costillas, las piernas casi paralizadas por el susto y como si tuviera un tizón en las orejas; no lo pensó dos veces, bajó de una carrera a la casa, entro por la puerta de la cocina; el “filo” que llevaba desapareció y directo a la cama como un rayo llego.

Al otro día le comentó a mi padre Tista Valera lo sucedido, él lo escuchó con especial atención – tranquilo hijo que ya vamos a solucionar ese problemita, hoy mismo visito a mi compadre Casiano para hablar del asuntico. Polo continuo pasando por el lugar, pero siempre temprano, no dejaba que le agarrara la noche en el pueblo. Una noche que había luna llena, se pusieron de acuerdo mi papa y Casiano para cazar la luz vista por Polo y cerciorarse que era un entierro. – Tenemos que ir con otro compañero compadre Tista por seguridad tenemos que ir impares …. le dijo Casiano, la otra persona que los acompaño era de la callecita. A la curva del tinajero llegaron todos con las ropas puestas al revés, con velas listas para prenderlas al momento que apareciera la singular luz. Pasaron horas esperando, eran las 12 y media de la madrugada cuando una luz reboto por encima de sus cabezas — ¡Ave María Purísima! ….grito el amigo de la callecita; para estos casos no esta permitido nombrar a Dios ni a los santos. — Prenda las velas y no hable dijo con voz fuerte Casiano. Todos atinaron a seguir la luz rojiza, de pronto la luz se quedo fija y se apago poco a poco precisamente en el lugar donde mi hermano les había indicado.

Colocaron una vela prendida en el lugar donde se había desvanecido la luz, y ante sus ojos la vela se fue enterrando dentro de las hojas que cubrían el terreno donde estaba la planta de cocuiza. –¡Allí es! Grito Casiano, barretón en mano. Inmediatamente empezaron a escarbar en el lugar donde se había escondido la vela. Sacaron la planta de cocuiza de raíz, en cada barretonazo cuentan que se escuchaba como un quejido; pero eso no fue inconveniente para que estos aventureros continuaran excavando. Llevaban como un metro de profundidad, cuando consiguieron una piedra tipo laja que le dificultaba continuar el hoyo. Fue Casiano con la habilidad y fortaleza que lo caracterizaba, a punta de barra rompió en unos instantes la piedra que cubría una tinaja de barro, que por sus características debió permanecer allí por muchos años. Solo encontraron monedas de cobre, en su mayoría dañadas por el efecto de la humedad y una hoja de papel con un escrito totalmente ilegible y deteriorado; parecido a un documento, ¡quizás que misterio debelaría!.
 

Recomendaciones para sacar un entierro o botija.

*No lleve ningún objeto bendecido, ni nombra a dios o algún santo. De hacerlo los entierros cambian de lugar y se le dificultara ubicarlo.

*No se olvide de llevar pañuelos blancos con varios nudos, láncelo al lugar donde aparezcan los fantasmas. Esto formara un muro invisible que detiene y no permitirá que pasen al sitio donde esta el entierro.

*Algunos recomiendan hacerse acompañar por una mujer, pero tiene que ser virgen. Al momento que aparezcan las visiones de demonios y espantos, esta debe levantarse el vestido y mostrar su trasero desnudo; los espíritus quedaran encantados y no molestaran más. Pero si por el contrario ella no es virgen, todos los asistentes quedaran desnudos envueltos en un violento torbellino de ropas.

*No respire los gases venenosos de monedas y joyas que emanan de las cajas o calderas, si lo hace es probable que usted muera en menos de un año.

*Déjense acompañar por un gato negro. Ya localizado el entierro y abierto la caja o caldera que contiene el tesoro, y para no sufrir el efecto maligno de los gases venenosos producido por los metales, lance el gato al hoyo también puede ser un perro negro. Si esto no se hace, no habrá remedio para su muerte.

*La fecha más propensas para sacar entierros es en el mes de junio, principalmente los días de luna nueva y con preferencia en la noche de San Juan.

La curva del sanjón del Uri.

La imagen corresponde al camino de los higuerones, donde esta ubicado el misterioso sanjón del Urí llamado también el sanjón “del diablo”.
La curva del tinajero.
Otro lugar del camino de los higuerones “el tinajero”, conocido en el sector por apariciones, llantos de ánimas en pena y luces extrañas.
Lugar donde estaba un entierro.
Mi hermano Polo, indica el lugar donde Casiano Olivares y sus amigos sacaron el entierro en la curva del tinajero.
Montaña de los higuerones.
Una vista tomada desde la piedra grande de la casa de Lucia Gil(+) en los higuerones. Sitio predilecto para observar esta montaña, antes poblada, y en donde se suele ver luces muy llamativas en las noches de luna llena.