Pedro Regulo Calderón(Dedico la presente anécdota a: José Benito Graterol)
Por: Pedro Regulo Calderón.
Un día se acerco un ambulante vendedor de santos en la casa de la señora Juanita en Mitón. Traía a cuestas un pesado costal lleno de cuadros con diferentes imágenes de santos: San Mateo, San Ignacio, San José, Santo Domingo, Santa Filomena, San Juan, Santa Clara, San Cipriano, San Judas Tadeo y otros. Además de estos cuadros o estampas montadas en cartón y vidrio; vendía también pesadas imágenes en bultos, hechos de yeso y madera, muy bien decoradas; figurando en el grupo: la Virgen del Carmen, San Benito, El doctor José Gregorio Hernández, Santa Rita, Santa Juana, San Rafael y San Marcos de León. A la señora Juanita le gustaron todos, pero mucho más se encariño con la imagen de San Benito. Ese santo negro, fiestero y milagroso que con frecuencia recorre pueblos y aldeas Trujillanas, acompañado de sus alegres y aplaudidos vasallos.
Lo bailan al compás de tambores:
Tan, taran tan tan¡
Tan, taran tan tan¡
Tan, taran tan tan.

Este San Benito era una replica del San Benito de las piedras, el buen vecino de estas tierras caracheras en las dimensiones de la Candelaria, donde se le rinde culto. El vendedor se tranzo en el negocio con la señora Juanita para venderle el negrito milagroso, pero había un problema; Había que esperar el regreso a casa del señor Julián, su esposo, quien a la 3 de la tarde se suponía en una finca de la quebrada del corral y según ella, regresaría como a las 5 y media. El vendedor de santos acepto esperar el regreso del señor Julián, para que diera su consentimiento en la compre del santo, pues en todo el día, no había hecho ninguna venta. Doña Juanita estaba casi segura de que su esposo le apoyaría en la compra; pues San Benito estaba muy bien confeccionado y además quería tenerlo porque llevaba el nombre, el segundo nombre de su querido hijo José.

Sonaron las 4, las 4 y media. Las 5, las 5 y media y Julián sin aparecer. Por fin faltando 20 minutos para las 6, hizo su aparición en las calles las queseras del medio. Paso pausadamente por el frente de mi casa, arriando su acostumbrado burrito, después de bajar la carga de leña y quitarle “la jamuga” al animal, frente a su casa, fue cuando su esposa pudo hablar con él, respecto al santo que ella quería comprar. –- Julián dijo la señora Juanita – lo hemos estado esperando toda la tarde para que me autorice, la compra de este santo y le mostró a San Benito. – ¡pero Juana! Gritó Julián… otro santo más? — ¡Cómo se le ocurre!. Hasta cuando, ¡ya no caben mas santos en el cuarto de dormir, eso sí que nó!. El vendedor que tenia tantas esperanzas en hacer esta venta, se quedo tristemente desencantado por lo dicho del señor Julián. La señora Juanita muy apenada, no le quedo otro remedio que pedirle disculpas por haberlo echo esperar tanto y le agregó: por ahora, no le podré comprar su San Benito. El vendedor salio furioso hacia el camino que va a la callecita. Por allá; regañó a San Benito y le dijo: “Negrito lindo”, que te pasó….. Porqué no hiciste el milagro?…… o es que estabas borracho?.
*Articulo enviado por Víctor Enrique Graterol, hijo de José Benito Graterol.

Los vasallos de San Benito.
El baile de la botella, divertida función de los vasallos de San Benito de la Zerpa del municipio carrillo, realizadas un 19 de marzo en las festividades de San José en Mitón.