BrujoEn el lugar donde nací, Mitón, los brujos eran considerados personas de mucho respeto, para algunos llamados servidores públicos. Lograron mantener influencias en nuestra población en muchos tópicos, sin embargo donde pudieron ser más aceptados fue en el área de la medicina, fueron considerados médicos (chamarreros), pues con sus menjurjes, rezos, bebedizos, actos de hechicería etc. consiguieron mantener una cierta influencia ante muchos incautos y personas de buena fe, que por su ignorancia, muchas veces preferían los servicios de un brujo que la atención de un medico. También debemos puntualizar, que para esos años los profesionales de la medicina eran escasos, y las visitas al pueblo por parte de los médicos eran insuficientes para atender las necesidades que requerían. Aunque siempre tuvimos los beneficios de un pequeño dispensario, y la aguerrida colaboración de enfermeras y enfermeros que por mucho tiempo, supieron abordar estos vacíos y colaborar con la erradicación de muchas enfermedades de la época. Los actos de brujería y brujos existen y existirán por muchos años, no es mi intención poner en duda o certificar sus actividades, sin embargo hay muchas personas inescrupulosas que se valen de la ocasión, para estafar o dañan la moral y en algunas oportunidades ocasionan hasta la muerte de los individuos, por la necesaria condición humana de solicitar ayuda profesional para aliviar o radicar sus problemas y enfermedades.

En mi pueblo hay muchas historias relacionadas con actos de brujería, recuerdo una en particular comentada en una reunión familiar. Gerardo era un joven que debió tener para la época de 1948, como 17 años, trabajaba como ayudante en una de las pulperías del pueblo, su hermano, un poco mayor que él, tenia una novia muy bonita llamada Eloina, se comentaba en el pueblo que no había hembra que se le igualara, razón por la cual Gerardo también la pretendía, él aprovechaba la oportunidad cuando llegaba a la pulpería, para declarársele y susúrrales palabras de amor, a lo que Eloina respondía — usted se olvida que yo soy novia de tu hermano; en varias oportunidades esta escena se repetía, un día Gerardo tuvo el atrevimiento de acariciarle las manos aprovechando el momento en darle el vuelto en unas de sus compras; “semejante atrevimiento”, motivo para que ella lo insultara; — ¡mire! ni que usted fuera el ultimo hombre del pueblo, abusivo, falta de respeto…¡

Muy cerca de allí estaba sentado el viejo Ocando conocido y respetado brujo, con frecuencia visitaba el pueblo para efectuar sus trabajitos y aprovechar realizar compras de alimentos, pues su residencia era lejos del pueblo, cerca de un lugar llamado “la espesura”. El viejo Ocando se acerco y le dijo — usted es un muchacho joven y no es feo, solo que le falta un poquito de suerte, — Usted lo que necesita es una ayudita, yo puedo hacer que se la lleve. Gerardo muy emocionado contesto ¿qué tengo que hacer? — muy fácil, lo primero que voy a decirle es que ese trabajito va costar 300 Bs. porque esa muchacha es muy joven y no tiene marido, además es la novia de su hermano que también es mi amigo.

Lo malo es que yo no tengo esa plata — dijo Gerardo, si quiere se los pago con corotos que usted lleve del negocio, a lo que el viejo Ocando accedió sin problemas. Bueno vamos a comenzar desde hoy mismo, lo primero que usted tiene que aprender es a rezar el credo y el padre nuestro pero al revés, Gerardo que no se los sabia de ninguna de las formas, duro una semana en aprendérselo. De sus intenciones de llevarse a Eloina, solo hizo el comentario a su gran amigo Evaristo, él comento — cuídate de ese viejito, esé no sabe nada, lo busque para que curara la burra de una gusanera y me jo…, el animal se murió a los tres días. Gerardo poco le paro al comentario de su amigo. Llamo al brujo, — bueno ahora que ya se las sabe, déme un frasco del perfume más caro que tiene en esa vitrina, eso si, tómelo con la mano izquierda y ponga su mano derecha del lado del corazón; Gerardo cumplió fielmente las instrucciones, dos días después llego el brujo y le dijo — Aquí tienes el perfume preparado, la botellita estaba por la mitad era de un color oscuro y no olía muy bien. Ahora busque un pañuelo que sea blanco, hace un nudo por cada una de las puntas, debe hacerle cuatro nudos, y siga fielmente estas instrucciones: Cuando tenga cerca a la muchacha, usted aplica un poquito de este perfume al pañuelo, y lo ventea por la cara diciéndole el lugar donde usted quiera hacerla suya, espérela a las doce de la noche en el sitio escogido, eso si, cinco para las doce recé las oraciones que se aprendió y cuando escuche un viento muy fuerte láncese al suelo, porque ése es el diablo que va pasando por el lugar.

Con un poco de temor, Gerardo se dispuso a cumplir las instrucciones dadas por el brujo, al mediodía bajo Eloina a la pulpería, se apresuro Gerardo a buscar el pañuelo, no la dejo ni hablar — En la mata de aguacate te espero a las doce, le vuelve a repetir la frase pero esta vez se lo paso por la cara — cochino que pañuelo para hediondo, — este hombre esta loco de amarrar, Eloina se marcho sin comprar. Eran las once y media de la noche, con un frío y una oscurana que apenas se veían las luciérnagas pasar, cuando Gerardo ya esperaba debajo de la mata de aguacate, se apresuro a rezar, eran las doce; ni hubo viento ni la muchacha llego, desconsolado a la una de la mañana decidió ir a dormir. Al otro día Gerardo le dice al brujo, mire, hice todo lo que me dijo y la muchacha no llego, — ¿Usted cumplió cada una de las instrucciones? claro contesto, — ¿usted le aplico el perfume al pañuelo?, siii mírelo… ¡no Gerardo tienes que echarle bastante!, así la porción no funciona, tienes que repetir el conjuro y verá que no falla, debes tener paciencia dijo el brujo, voy aprovechar de llevarme otros coroticos, con estos hacen 180 Bolívares.

Gerardo un poco molesto y trasnochado se dispuso a repetir el procedimiento, como Eloina no quería comprar ya en la pulpería, la espero un domingo después de la misa, cuando iba pasando cerca de un lugar llamado la piaña, le salio al paso y la corrió pañuelo en mano vociferando “en la mata de aguacate te espero a las doce” y como para que el hechizo funcionara mejor, regó el preparado del perfume en su
cabello. Decidida a denunciarlo con el policía del pueblo se marcho Eloina, limpiándose la supuesta fragancia de amor que le corría por todo su cuerpo. Ese día con más ansiedad que nunca, Gerardo espero las doce de la noche, no sin antes preparar el nidito de amor debajo de la mata de aguacate, preparado con hojas secas de cambures las cuales fungirían como un cómodo colchón, exactamente cinco para las doce rezo el credo y el padre nuestro al revés y espero el ventarrón, como no hubo viento, al oír un pequeño movimiento de hojas del árbol, se lanzo al suelo, sin percatarse de un charco de agua que estaba muy cerca, cayendo en el, dejando sus ropa embarrialada.

Espero una hora más y al ver que Eloina no llegaba, decidió buscarla por toda la hacienda, con la esperanza de encontrar la muchacha perdida por el lugar, amaneció buscando a una mujer que nunca fue. Cansado de caminar, sucio, desilusionado y engañado decidió ir directamente a la casa del brujo, no sin antes, hacerse acompañar por su amigo Evaristo, el único de sus amigos que conocía sus andanzas. Eran las ocho de la mañana, el viejo Ocando estaba bebiendo bolon, cuando fue interrumpido por el par de amigos que venían decidido a todo, pues se sentían estafados y burlados. — Buenos días paisanos quieren cafecito dijo Ocando en tono amistoso, no señor… nosotros no queremos nada, yo quiero que me devuelva mi plata dijo tajantemente Gerardo, pues usted me engaño y quizás a cuanto pendejo le habrá hecho lo mismo. Evaristo que desde hace tiempo le tenia ganitas, saca relucir un cuchillo y se la va encima, muy ágil para su edad, Ocando se aparta y le dice bueno — yo lo devuelvo la plata, llévense esa “cochina” como pago; no teniendo dinero en efectivo como pagar, no le quedo otra alternativa al iluso de Gerardo y su amigo, que arriar la cochina por delante.